Este 31 de octubre no solo se celebra Halloween, sino también el Día Mundial del Ahorro, un asunto que suele ocasionarnos más temor que una Noche de Brujas.
Aunque el hábito del ahorro es fundamental para la estabilidad financiera de una persona, una familia, una organización y un país, solemos evitar el tema por temor o aversión. Lo datos, sin duda, parecen respaldar esa hostilidad.
La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, realizada por el INEGI y la CONDUSEF, exploró ampliamente el tema y halló, entre otras cosas, lo siguiente:
- Solo el 52% de la población mayor a 18 años tiene algún tipo de ahorro
- Mientras que el 55.2% de los hombres ahorra, solo el 49.3% de las mujeres lo hace
- Únicamente el 10.3% tiene ahorros equivalentes a más de 3 meses de sus ingresos
- El 43% de la población prefiere ahorrar de manera formal, en tanto que 41% de recurre a métodos de ahorro informales.
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Por otra parte, el Reporte de Bienestar Financiero 2024, hecho por Invested y Vanguard, reveló que alrededor del 45% de los millennials destinan entre 20 y 50% de su sueldo al pago de deudas y 18% de este sector poblacional siente que sus deudas están fuera de control.
El Tablero del Consumidor 2024, de la consultora Deloitte, desvela datos similares: 4 de cada 10 mexicanos dicen estar ansiosos o preocupados por su situación financiera personal, lo que a menudo les provoca estrés y los lleva a tomar decisiones impulsivas que terminan afectando su bolsillo.
No hay duda de que vivimos un panorama económico desafiante, pero estoy convencido de que la educación marca una gran diferencia, sobre todo, cuando la educación financiera permea en los hogares.
No nacemos sabiendo presupuestar, gastar adecuadamente, ahorrar o invertir, pero esta sabiduría tampoco es del dominio de unos cuantos elegidos. Todos podemos aprender, nuestros abuelos y padres son una valiosa fuente de experiencia en administración de recursos.
En la actualidad hay tantas fuentes de información disponibles en línea, que no podemos sino aprovecharlas para que adoptar el hábito del ahorro no sea un sacrificio, sino la puerta de entrada a un mundo en el que el estrés y la ansiedad financiera no nos dominen.
